El 26 de abril de 1986 una serie de explosiones en la Central Nuclear de Chernóbil, en la ciudad de Prípiat, actual Ucrania, resultó en la liberación de un gigantesco volumen de partículas radioactivas que mató a centenas de personas. Para recordar su aniversario número 32, te invitamos a ver fotos de cómo están actualmente los pueblos de la zona de exclusión y la rutina de los pocos habitantes que se arriesgan viviendo cerca de la central.
El accidente de aquella noche es uno de los peores desastres nucleares registrado en número de muertes, recibiendo la clasificación siete (la más alta) en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares. Todo comenzó con una explosión en uno de los reactores.
La ciudad de Prípiat, que fue fundada a tres kilómetros de la Central especialmente para abrigar a sus empleados, fue evacuada un día después del accidente. Los esfuerzos para contener la contaminación consistieron en aproximadamente 500 mil trabajadores y, hasta la fecha, son contabilizadas muertes como consecuencia del contacto que las personas tuvieron con la radiación. De acuerdo con Greenpeace, es imposible calcular el número exacto de muertos, pero serían cerca de las 93 mil personas.
La nube radioactiva se extendió por regiones próximas a la central y afectó a otros países europeos, contaminando el aire, la tierra, seres humanos y animales. Para contener la propagación, fue creada una zona de exclusión que comprende 30 kilómetros alredor de la central en la que, en teoría, nadie podría vivir o consumir productos cultivados en el suelo.
Sin embargo, hay personas que se opusieron a las órdenes del gobierno y regresaron a vivir a Prípiat, actualmente es una ciudad semi-abandonada. La usina de Chernóbil y otros pueblos cercanos desalojaron a sus habitantes tiempo después del incidente nuclear.
Edificios residenciales, restaurantes y establecimientos de diversos tipos siguen exactamente iguales a cuando fueron abandonados hace más de tres décadas. La naturaleza ocupó la mayor parte de estos lugares.
Quienes insisten en vivir en los pueblos y pequeñas ciudades de la zona de exclusión poseen un dosímetro, que es capaz de medir los niveles de radiación. Estas personas - sorprendentemente - se alimentan de lo que cosechan en el suelo contaminado.
Todavía hay personas que trabajan en lo que quedó de la central, aunque ésta está desactivada desde el 2000, el lugar posee combustible nuclear, que es monitoreado todos los días.
El gran hueco que fue generado por la explosión del reactor 4 fue tapado, en 1986, con una gran estructura de acero conocida como el sarcófago, buscando contener la radiación. El proyecto fue planeado para durar 20 años, hasta que una medida más adecuada pudiera ser aplicada.
Todos los instrumentos utilizados en la contención y limpieza del lugar fueron desechados en cementerios de máquinas, ya que no podían ser utilizados otra vez por su alto grado de radiación.
En 2011, un nuevo proyecto de estructura para contener la radiación en Chernóbil empezó a ser construido, fruto de una planificación que empezó en 1997.
Con 250 metros de largo, 165 metros de ancho y pesando 30 mil toneladas, la estructura fue construida sobre carriles para que pudiera ser acomodada sobre el antiguo sarcófago. Esto permite su demolición en un futuro.
En noviembre de 2016 la nueva protección fue implantada. Ésta es considerada la construcción móvil más grande jamás producida. Sin embargo, no está finalizada.
Los trabajadores de la actual central viven en un pueblo que fue establecido después de la evacuación de Prípiat, llamado Slavutych.
Estos habitantes tienen una jornada laboral de cinco horas diarias durante un mes y, en seguida, tienen 15 días de descanso para evitar la exposición prolongada a la radiación, aunque tengan herramientas adecuadas para su trabajo.
El lugar está ubicado a 45 kilómetros de Prípiat. Los trabajadores de la Central son hijos y nietos de los empleados y ciudadanos que habitaban el lugar original.
En la foto, un memorial en Slavutych que rinde homenaje a los muertos de Chernóbil.
Visitar Prípiat requiere de un permiso especial. Al entrar, debes pasar por un escáner de radiación, procedimiento que se repite al salir. Además, es recomendado que los visitantes no toquen nada y no se sienten en el piso.
Fotografías borradas y dañadas por el tiempo son vistas en un gimnasio deportivo de Prípiat.
Estas son construcciones abandonadas en Prípiat donde, antes del accidente, vivieron aproximadamente 50 mil personas.
Como la ciudad fue planeada para ser la casa de los trabajadores y sus familias, múltiples opciones de diversión estaban disponibles, incluyendo una rueda gigante, albercas públicas y parques.
En la entrada de Prípiat hay un monumento con el nombre de la ciudad, construido en 1970 por la Unión Soviética.
Un mercado abandonado en Prípiat.
La vida salvaje y la naturaleza regresaron al lugar.
La entrada de uno de los edificios familiares del pueblo, en el cual vivían trabajadores de la usina y sus familias.
En el lugar había algunas escuelas tradicionales y especializadas en artes y músicas.
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